retazos de mi pluma · 28.08.2020
Queridos amigos de mis letras y espacios. Hoy, mirando al árbol que corona mi ventana, he decidido dedicarle unas líneas y reconocerle como digno protagonista. Es un gran chopo al que, desde hace más de siete años, he visto crecer, adormecerse bajo el frío, y despertar del letargo cada vez más señorial. Por las mañanas, al levantarme, retiro la cortina y ahí está, magnífico y altanero, espectador y notario del tiempo y su historia. Es el árbol que me anuncia la lluvia; que me...
retazos de mi pluma · 25.08.2020
Era sábado por la mañana de un mes de junio sin calendario. Una joven recién levantada de la cama se quiso contagiar de la luz que entraba por la ventana y dejó que un sol aún perezoso le saludase mientras se le filtraba poco a poco a través de los poros. Abstraída, no se dio cuenta de que su padre había entrado en el salón hasta que vio su reflejo en uno de los cristales. Allí estaba él, sentado en el oscuro rincón que tanto le gustaba últimamente, pálido como la muerte,...
retazos de mi pluma · 24.08.2020
Este es un fragmento de mi novela "Diamantes de ciudad", en su versión dramatizada, y que luego llevamos a escena con Teatro dell'Arte en los años 2010, 2011 y 2012.
debate / de interés · 13.08.2020
El Loco de la Colina concede esta larga entrevista a modo de confesión tras un largo tiempo de silencio. 1 febrero, 2020 02:53 Entrevista de Daniel Ramírez. Se abre la puerta del Café Gijón. Aparece envuelto en un gabán negro, que amuralla su cuerpo desde el cuello hasta los pies. Debajo, un chaleco cubista, como de cuadro de Picasso. Azul celeste y amarillo. Calza una gorra a juego, batida en duelo con esos rizos que se le sublevan. Ah, ¡y el fular! Ese fular que, en realidad, es una...
retazos de mi pluma · 02.08.2020
Inmortalizando la espiral dejo discurrir mi pluma libremente: ‘Je parle au papier…’ A cada letra escrita me responde una lágrima que en vertical sinfonía inventa el espacio. Según se deposita y a su contacto con el papel, lentamente cada lágrima se transforma en contrafuerte, cúpula y minarete. ¡Brillante mosaico de hacedores enmascarados! ¿Alguien los ve? ¿Alguien los presiente? A veces mi aliento, en tácita complicidad, interviene y desplaza las gotas, juntándolas de manera...
retazos de mi pluma · 02.07.2020
Desde muy pequeña sonaba en la casa de mi Bilbao natal el nombre de Malagón, un pueblo del que procedían parte de mis raíces y cuyo castillo almohade, casualmente, fue tomado por Diego López de Haro II, señor de Vizcaya, un 20 de junio de 1212. Los encuentros y la relación con aquella parte de la familia eran tan escasos que mi visión infantil lo convirtió en un lugar casi de leyenda. Según me contaron, mi abuelo paterno había nacido allí y su segunda mujer también. El hombre, muy...
debate / de interés · 08.06.2020
(Fuente: Casa del Libro) Con la misma pasión y la misma inteligente curiosidad con que indagaba sobre el mundo de los ciegos al color, o los afásicos, o los aquejados por encefalitis letárgica en Despertares, Oliver Sacks se interna ahora en el insondable silencio de los sordos profundos, de aquellos que han nacido sin uno de los sentidos fundamentales para el conocimiento, para la articulación del lenguaje y, por ende, del pensamiento. Pero este viaje al país del silencio, como todos los...
debate / de interés · 15.05.2020
REFLEXIONES DURANTE EL CONFINAMIENTO/PANDEMIA EL TIEMPO [5/2020] J.: …respecto al tiempo... pienso que, a veces, hay que volver un poco a los recuerdos para no perder las referencias y seguir envejeciendo... de otra manera la vida no tendría sentido.... [5/2020] J.: Pero me cubre la tristeza cuando me doy cuenta de que tal y como se está forjando este mundo cada vez estoy más convencido de que el ser humano es un error de la evolución... [5/2020] J.: Y....la muerte, ineludible y temida,...
retazos de mi pluma · 02.05.2020
Cínica y brillante. Así me recibió su sonrisa el día que volví a mirarle a los ojos. Quiso que le devolviera el gesto. No fui capaz. Al ver el conducto que luchaba por mantener lo que mi escasa voluntad negaba, le sentí de nuevo destruyendo cada rincón de mi alma. Traté de imitar su mueca, accediendo una vez más... No pude. Aquella sonrisa cínica era el brazo verdugo que, en un fingido arrepentimiento, lamentaba su nuevo fracaso. No tuve fuerzas, y jamás volví a mirarle a los ojos.

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