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'EL GRITO DE LA GAVIOTA'. Emmanuelle Laborit, 1993 (Reseña)

‘SOL QUE SALE DEL CORAZÓN’ : ‘Mi silencio no es vuestro silencio. Mi silencio sería tener los ojos cerrados, las manos paralizadas, el cuerpo insensible, la piel inerte. Un silencio del cuerpo’' (EL GRITO DE LA GAVIOTA’. Emmanuelle Laborit, 1993)

  

EL GRITO DE LA GAVIOTA, un  relato a través del que su autora, Emmanuelle Laborit, nos abre una ventana para que podamos mirar y observar; para que nos atrevamos a descubrir, y seamos capaces de sentir y reflexionar sobre el mundo fascinante y enriquecedor de los sordos, tanto si el que mira tiene el déficit de la audición como si no.  

Su relato nos lleva de la mano a lo largo de tres etapas fundamentales por las que se desarrolla su vida, narrando con sutil desgarro y destilando honestidad sus sentimientos, sus experiencias y el mundo que va tejiendo alrededor. Un relato que nos muestra, además, las diferentes maneras de reflexionar y construir un pensamiento por parte de los hipoacúsicos, a veces tan distinto a las de los oyentes.

 

ETAPAS EN LA VIDA Y DESARROLLO DE EMMANUELLE  

 

INFANCIA: De la soledad oscura a la Identidad

 

A)     Hasta los siete años de edad: La negrura completa de lo incomunicable’

 

Emmanuelle padece desde su nacimiento un déficit sensorial auditivo total y la comunicación con su entorno es intuitiva. Se desarrolla un fuerte instinto de supervivencia, llegando a crear incluso un lenguaje propio con su madre, lo que ella define y denomina comunicación ‘umbilical’.

Su hipoacusia le provoca un miedo generalizado y atroz debido al ‘ostracismo’ que su privación acústica le origina, así como a su disfunción en los conceptos de tiempo y espacio. Sólo percibe y reconoce ésto, aquí y ahora. Por ejemplo: su madre sale de su habitación y Emmanuelle no sabe a dónde ha ido y si volverá. No existe el concepto del abstracto, sólo pura concreción, incluso en el reconocimiento de su identidad que se limita a un ‘yo me llamo yo’.

Su único recurso para comunicarse es a través de gritos porque ‘quería escucharme y los sonidos no me salían’. Gritos agudos, como de ave marina, de gaviota, que lo rescatará años después como título de su libro.

Para ella, según reflexiona siendo ya adulta, la vida durante ese período es como ‘una película muda sin subtítulos’.

Su desarrollo intelectual es lento y confuso, encadenado a un aislamiento forzoso y a la ausencia de prescripciones médicas apropiadas así como de un seguimiento profesional y estímulos específicos, tan necesarios e imprescindibles. Un aislamiento que ella define como ‘el negro silencio’, ‘la negrura completa de lo incomunicable’. Silencio = Soledad Oscura.  

Asimismo es víctima de la situación que vive su entorno: de un lado, sus padres no aceptan la sordera de su hija, lo que provoca un conflicto por autoculpas insostenibles e intercambio de reproches en un intento de inhibirse del problema, de la ‘maldición’ como lo califican a veces. Por otro lado, la resistencia médica a reconocer su deficiencia auditiva, y más tarde, cuando finalmente llega el diagnóstico, la implacable oposición a cualquier sistema de comunicación que no fuera la oralista.

Emmanuelle da a entender que resarce su propio ‘caos’ estableciendo un orden casi ritual en la colocación de sus muñecas en su habitación, ineludiblemente antes de acostarse, noche tras noche; rutina esencial y necesaria que también parece compensar una soledad y un miedo que se acentúa durante las horas nocturnas.

Sin embargo, es una época intensa de aprendizaje intuitivo, como decía antes, en lo que a la comunicación y comprensión se refiere, a través de:

- La observancia del entorno (para entender, comprender)

- Comprensión visual (a través de sus ojos, que hablan, que escuchan)

- Percepción de, y mediante los sentimientos (del otro, de los propios)

- Acción como discurso: movimientos de los labios, gestos, ojos, rutinas/repeticiones…

Asimismo, la música la percibe a través de las vibraciones. No hay sonido, sólo vibración, ritmo y variaciones de ritmo. Vibra con los graves, no capta los agudos (el violín, por ejemplo) ‘Los sonidos que hay en el aire deben de ser agudos, los sonidos de la tierra deben de ser graves’. Música en clave de Fa (me sugiere)

 

B)     A partir de los siete años de edad: Lengua de Signos, Identidad. Sol que sale del corazón’

 

Descubre la existencia de sordos adultos en la escuela francesa de Vincennes y conoce a su Director/Fundador Alfredo Corrado (*), y través de ellos la Lengua de Signos que divide su vida en un antes y un después; le trae el hallazgo del ‘ser humano comunicante’.

A través de dicha Lengua encuentra, reflexiona y evoluciona:

- Su identidad (hecho que le impacta)

- Se identifica: ‘Sol que sale del corazón’

- La existencia y perspectiva de futuro: hasta ese momento pensaba que todos los sordos morían siendo niños (sólo conocía sordos niños)  (**)

- El desarrollo de una personalidad gracias a la cual emergen inquietudes y curiosidades no asimilables por los oyentes.

- Su capacidad para conseguir objetivos.

- Una tenacidad inquebrantable.

- Primera conciencia de colectividad, de formar parte de un colectivo con Lengua, Cultura, inquietudes, e Identidad propia. ¡Comprende que es sorda! (Universidad de Gallaudet, en Washington, la ‘ciudad de los sordos’)

- Otra comprensión de la escritura y la lectura.

- Se llega a considerar un ser humano capaz de construirse en todos los sentidos a partir de reflexiones organizadas que le hace, por ejemplo, ser consciente de sus pensamientos.

Con la Lengua de Signos (***) llega a identificar su sensibilidad, su poesía, su ‘yo’ más íntimo, su estilo y personalidad hasta considerarla su lengua materna, por encima del francés a la que describe objetivamente tanto en la lectura como la escritura.

‘Mi silencio no es vuestro silencio. Mi silencio sería tener los ojos cerrados, las manos paralizadas, el cuerpo insensible, la piel inerte. Un silencio del cuerpo’.

 

Hasta los siete años --------  A partir de los siete años: Lengua de Signos

 

Aturdimiento, encierro -----  Realidad / Creatividad

Confusión -------------------     Reconocimiento / Pensamiento / Reflexión

      

ADOLESCENCIA: Rebeldía, Revolución

 

Durante su estancia en el Colegio Molière es obligada a impartir una escolarización oral, a seguir los cursos leyendo los labios, lo que considera una despótica provocación.

El rechazo que sufre por ser sorda profunda lo vive, por primera vez, como un acto racista.

Acusa la injusticia social del esfuerzo al que se ve permanentemente obligada a realizar por entender a los oyentes y la ausencia total de reciprocidad.

Reniega de ser etiquetada como ‘minusválida’: ‘yo no soy minusválida; soy sorda; tengo un lenguaje para comunicarme’.

Se aferra a su hermana pequeña (oyente) como el apoyo, complicidad y soporte que necesita. Le enseña la Lengua de Signos.

La rebeldía llega hasta sí misma. ‘Harta de mí misma en medio de los demás’, decide hacer su propia revolución contra el sistema que se empeña en anular su identidad de sorda y considerar la Lengua de Signos como una lengua inferior, una ‘sublengua’.

Redescubre el efecto grupal, la sinergia, y con ella la seguridad que le proporciona poder compartir sus mismas inquietudes y personalidades, libres de ser y reconocerse sordos frente a una sociedad de dominación oyente donde es una constante la humillación, el abuso y la mediocridad impune. Hay una tendencia muy peligrosa de identificar a las personas afectadas por deficiencias físicas con la falta de inteligencia, considerándoles en ocasiones “una subnormal que sufre sin comprender”.

 

MADUREZ: Reflexión, Libertad

 

     Equilibrio, madurez: a los veinte años tiene la oportunidad de conocer de lleno el mundo del teatro como actriz y comienza la obra Les Enfants du silence interpretando a Sarah, protagonista de la historia, que rechaza el mundo de los que oyen y se encierra en su “universo de silencio”. En 1993 gana el premio Molière de la revelación teatral por su papel en ‘Hijos de un dios menor’ adaptado de la pieza estadounidense con el mismo nombre, escrita por Mark Medoff. Es la primera actriz sorda en recibir en Francia dicho reconocimiento.

El teatro le trae no sólo la palabra sino que a través del escenario y la interpretación descubre una diferente herramienta y capacidad para percibir las emociones en los otros sin verles, sólo sintiendo.

Conoce a Simon, un actor armenio sin dificultad ninguna para comunicarse con los sordos pese a que no utiliza la palabra ni la Lengua de Signos. Posee un don especial para transmitir  con las manos, una facultad extraordinaria para la comunicación, lo que significa para ella una nueva perspectiva de conexión.

     Veinte años y una experiencia de vida como bagaje que le permite encontrar el equilibrio y la madurez en todos los sentidos.

     Su poder de reflexión, una valiosa capacidad de criterio y una sensibilidad cimentada le lleva a concienciarse sobre ámbitos sociales por los que luchar:

- VIH. Frente al exterminio que supone esta enfermedad y los riesgos que un desconocimiento de prevención acarrea, reclama una clave lo suficientemente clara en Lengua de Signos para que el modo de transmisión del virus sea comprendido por todos.

- Reivindica la integración y la convivencia entre sordos y oyentes, convencida de lo mucho que ambos pueden aportar y enriquecerse en un mutuo intercambio cultural, social y humano.

- Sociedad y políticos: reprocha que nunca haya subtítulos ni intérprete de Lengua de Signos en los debates políticos, fundamental para ejercer el derecho al voto de forma consecuente. Es muy importante conocer todos los aspectos políticos a través de la televisión para analizar el lenguaje no verbal, por ejemplo. Tanto los políticos como la sociedad son responsables de la integración de los sordos, no tratando de convertirlos en oyentes ni oralistas… Ello significa aniquilarlos.

    La integración, obviamente, es imprescindible y necesaria para defender, dignificar y sentirse orgullosos de su Identidad, de su Cultura y su Comunidad.

     Pero cuando hablamos de integración debemos pensar en ambos sentidos, no sólo en el de los sordos hacia los oyentes, sin olvidar que debería de ser igualmente a la inversa. Y para eso tenemos, entre otras, la Lengua de Signos. Que dicha Lengua es una herramienta para nosotros también. Sólo pensamos en que es para ellos y no debe de ser así. Comunicarnos, aprender, convivir, es finalmente  responsabilidad de todos.

Los sordos (salvo problemas de otra índole) tienen ojos que indudablemente ven mejor que los de los oyentes, unas manos que hablan y un cerebro capaz de acomodar perfectamente las informaciones. Igualmente, Emmanuelle defiende que no se les toque, que se les permita la posibilidad de realizarse en las dos culturas. Rechaza la implantación coclear.

En este breve trabajo he intentado desmenuzar la obra de la manera más objetiva posible. No obstante sé que me delata en algún momento improntas fruto de una empatía inevitable que nace, además, teñida de cierto remordimiento por mi ajenidad respecto al colectivo de sordos, tan ignorados por mí hasta ahora, y aún en la sociedad.

Una sociedad que compartir a partes iguales, en un arco iris de pluralidad y diversidades de las que aprender y completarse.

Una sociedad pendiente de superar su propio ‘déficit’ frente a ellos, nuestros compañeros de viaje sordos.

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(*) Alfredo Corrado crea en 1976 el International Visual Theatre (IVT), el teatro de los sordos de Vincennes, cuya Dirección correrá a cargo de la propia Emmanuelle años después.

 

(**) Es fundamental tener la referencia e identificación de adultos sordos, entre otras muchas razones, para no sentirse desprovistos de un futuro, de un porvenir.

  

(***) LENGUA DE SIGNOS (LS) (Breve reseña)

     Lengua primitiva, de estructura simple. Que me trae identificación con la Naturaleza y de alguna manera me lleva a la ‘Plains Indian Sign Language’ de los amerindios.

    Nombres propios transparentes, precisos y gráficos: ‘luna triste’, ‘líder de las aves’, ‘aquél que es de la tierra’, ‘sol que sale del corazón’…)

Lengua muy directa. El signo sólo significa lo que representa. Dificultad para expresar lo abstracto. Para muchos, la Lengua de Signos son ‘códigos sin abstracción’, en oposición a la Lengua de los Oyentes (LO) llena de matices, pero también, añadiría yo, con abundantes ambigüedades que tantas veces extorsionan y contaminan la comunicación.

Lengua de Signos: Método conocido con certeza a partir del hallazgo en 1986, en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, de un manuscrito de Fray Pedro de Ponce de León, responsable de la educación de varios niños sordos, en el que relata los rudimentos de dicho método.

Posteriormente, el abate francés Carlos Miguel de L’Épée funda una escuela gratuita especializada en la educación de los sordos en la que desarrolla un sistema que llama "señas metódicas", para enseñar a sus estudiantes a cómo leer y escribir.

   En el S. XIX llega la prohibición (‘La Ley del Silencio’) desprestigiando y considerando la Lengua de Signos como un ‘lenguaje de monos’, hasta que en 1991 la Asamblea Nacional de Francia aprobó la Ley de Fabio, autorizando oficialmente el uso de LENGUA DE SIGNOSF para la educación de los niños sordos.

   El 12 de enero de 2004, el Parlamento Europeo redacta la DECLARACIÓN POR ESCRITO 1/2004, de conformidad con el artículo 51 del Reglamento por Richard Howitt, Mario Mantovani, Elizabeth Lynne, Patricia McKenna e Ilda Figueiredo sobre los derechos de las personas sordociegas.

 

 

                                                                                                                                                                  Marieta Díaz de Toledo

                                                                                                                                                           Euskal Gorrak. Curso 2019

 

 

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