GENTE QUE SE ABURRE. QUE ABURRE ¡Y DESESPERA!

En la joyería.

- Hola. Buenos días.

- Buenos días.

- Mire, estos dos anillos que llevo en la mano izquierda los llevaba en la derecha, y los cambié de mano porque el verano pasado me puse a dieta y empezaron a quedarme flojos. Entonces vine a que me los arreglaran pero su compañera me dijo, con buen criterio, que espere y que cuando terminara de adelgazar los trajera. Y como ya he llegado al peso porque, oiga, no sabe lo bien que funciona la dieta de... 

- O sea, quiere achicarlos.  

- Bueno, sí.

- ¿Nombre?

- Mujer, espere, no me deje a medias. Es que quería ponerle un poco en antecedentes por si... ¿Oiga? ¿Me está escuchando? ¿PERO A DÓNDE VA? (Me mira, soy la que más cerca tiene) ¡Es increíble! Se está perdiendo la amabilidad, el respeto y el saber vender, porque lo menos que podía hacer es escucharme. ¡Será por joyerías! ¿No le parece? (...) ¿Eh? ¡Ah, bueno, pues nada, que tenga usted también un buen día! ¡Jesús! ¡Lo que hay que aguantar!

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