'ESA IMAGINACIÓN...'

Estoy esperando a una amiga en la terraza de una cafetería que se encuentra al lado de una residencia de mayores. 

Cerca de mí y en una pequeña mesa están sentados una mujer con apariencia de ser muy mayor (sólo le veo la espalda) y un hombre de aspecto bastante más joven que ella. Debajo de la mesa, un caniche al que malamente distingo, se mueve inquieto entre las piernas. 

De vez en cuando, coincidiendo con los movimientos más aparatosos del perro, se oye un quejido grave que tantas veces he oído a los ancianos desvalidos en la residencia donde está ingresada mi madre. El quejido aumenta de forma progresiva hasta hacerse audible por todos; el hombre, cuando ésto ocurre, se ríe abiertamente y le da un capricho a su mascota. 

Yo, observando, voy desarrollando la historia: cada vez que el perro se acerca a las piernas de la mujer, ella lanza ese sonido grave, gutural, y su acompañante, riendo, consigue que el pequeño caniche se aparte dándole algo de comer.

No entiendo muy bien por qué le hace tanta gracia cuando más bien lo que inspira esa pobre mujer es lástima.

Al cabo de un buen rato se levantan y al girarse ella veo, sorprendida, que en realidad es mucho más joven que él y compruebo al mismo tiempo quién se quejaba y por qué: sencillamente es el perro reclamando comida y atención. 

¡Hay que ver cómo vuela a veces caprichosa la imaginación y la ligereza con la que juzgamos!

 

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